En un principio, todo lo que actualmente va pirografíado,
iba a ir tallado. He ahí el motivo por el cual el palo de la escoba es tan
sumamente gordo. Iba a ir repleto de flores y hojas talladas a mano. Para ello,
me puse a investigar un poco, ya que he modelado, pero jamás he tallado.
Descubrí por internet un par de páginas sobre tallado y
estuve estudiando durante una semana todos los procesos y pasos a seguir para
tallar tanto en alto relieve como en bajo relieve. Además de empaparme de
innumerables videos de Youtube en todos los idiomas sobre tallado.
Habiéndome “licenciado” en talla en madera, por fin me
decidí a comprar unas gubias decentes para comenzar a trabajar. Busqué por
internet y cada gubia valía entre 18€ y 32 €, y necesitaba cuatro gubias
mínimo. Podéis hacer cálculos.
Así que me dirigí al único lugar donde sabía que podía
encontrar cualquier cosa a un precio bastante más bajo dejando a un lado la
calidad de los materiales, por supuesto: El Chino.
Compré las mejores gubias que vi en el chino y me dispuse a
comenzar mi trabajo. Resultaron ser tan solo un trozo de metal sin afilar que
no era capaz de cortar/machacar/devastar la madera. Era más eficaz un
destornillador que esas “gubias”.
Finalmente decidí desterrarlas al cajón de herramientas y
pasar a la segunda opción que tenía en mente: el pirógrafo.
