Al lado de la carretera.

Para crear la cola de la escoba iba a necesitar hierba, y viendo el tamaño del palo...MUCHA HIERBA. Cuando era pequeño y estaba el boom de Harry Potter (la primera película) ya creé mi primera escoba con bambú y hierba de unos matorrales que crecían en Olivar (luego descubrí que se llaman popularmente paja brava). Creí adecuando usar la misma técnica pero a lo grande.
A la hora de comer (la hora en la que sabía que tú, novia mía, no me ibas a llamar ni a reclamar), cogí el coche y durante una hora me dediqué a buscar los matorrales más frondosos posibles. Da la casualidad que los matorrales más hermosos solo crecen al lado de la carretera.
Armado con mi coche, unas bolsas de plástico (que luego no utilizaría) unas tijeras grandes y muchos cordones de zapato me dispuse a abordar la primera planta grande que ví. La idea era:
  1. Atarlo fuertemente con el cordon
  2. Cortar poco a poco hasta separarlo completamente del suelo
  3. Meterlo en el coche y escabullirme antes de que alguien sospechara.
Pero en el primer matorral ocurriendo dos cosas que cambiarían el transcurso de la recolección. En primer lugar, mientras cortaba, que me llevó bastante más de lo que me esperaba, pasaron tropecientosmil coches que me pitaron o simplemente se me quedaron mirando desconcertados. Y luego está el problemilla de la mantis.
Después de esto, me dediqué a recoger hierba dentro del olivar y a asustarme con cualquier cosa que me rozase, incluyendo mi trenza.
Cuando decidí que tenía suficientes fajos como para hacer dos escobas (porque seguro que pasaba algo y se me estropeaba el primer mocho) me fuí a casa y las guardé en el balcón.
Sara: seguramente los habrás visto, pero conociéndote, tu cerebro lo habrá obviado.